Otra no.
sábado, octubre 10, 2009
Desde ese momento crucial y zapatista del año 2005 nunca acepté alguna otra humillación. Yo no sé si esto que estás viviendo es amor. No sé si estar tan limitada es una consecuencia, o un costo a pagar por vivir en un mundo donde todo es de colores paralelos a la felicidad. No sé si, finalmente, aceptar todo abuso o falta de expresión femenina por parte de un pelotudo, integra lo que Picasso llamaba "el mayor refrigerio de la vida".
Entiendo por amor como una relación sobrenatural entre humanos, capaz de enloquecer aceptadamente a los involucrados, donde los dos encuentren un equilibrio, descartando que uno se encuentre encima del otro por su condición sexual, por su físico, o su personalidad. A primera vista, desgraciadamente, no encuentro eso en tí. He sido un testigo silencioso en estos cuatro años, y verte tan moribunda me molesta. Y mucho.
Si el amor es como lo veo en tí, entonces le ruego al destino y al espacio sideral que me hunda en este lugar, que me no me toque vivir tu realidad cuando el puto Cupido aparezca entre las nubes. Por ahora, y como lo dije en un principio, no aceptaré otra pendejería de los demás. Especialmente de alguna que provenga de tí.


